Mestizajes

Miguel

Explicar el mundo actual y comprenderlo no deja de ser complejo y lo es mucho más cuando de pensar el futuro se trata; pero es ineludible y de alguna manera, nuestra responsabilidad. Las noticias por estos días no son las mejores, llama particularmente la atención la serie de protestas antirracistas en los países conocidos como paradigmas “civilizatorios”: USA, Reino Unido, Francia y Alemania.

 La tesis central hasta hace poco en las Ciencias Sociales era que por la globalización, los anclajes tradicionales, étnicos y territoriales de la cultura habían sido subsumidos por el ímpetu hegemónico de Occidente en la plenitud de la Modernidad-Mundo.

Los acontecimientos referidos merecen un análisis sin pretender con éste desescalar la arremetida de los defensores del statu quo contra la subalteridad de los movimientos sociales o los “otredad” que reclaman inclusión.

La expansión del proyecto moderno se inicia en el siglo XV de la mano del capitalismo comercial, junto a la Reforma Religiosa y al Renacimiento. Efectivamente América, África y Asia fueron incorporadas a la órbita europea a partir de los grandes “descubrimientos” geográficos; una nueva racionalidad se impondría desde entonces, y los pueblos sometidos al yugo del coloniaje y la dominación padecieron el saqueo y la expoliación a cargo de la lógica del capitalismo y en nombre del dios cristiano.

 Ese choque estructural será el punto de partida para que otras concepciones del mundo y de la vida social entren en escena e incluso, en condiciones de inferioridad provoquen rupturas y diferenciaciones en la cultura hegemónica.

 La fragua de los tiempos y el crisol de la experiencia humana, permitirán que la diversidad de expresiones locales y comunitarias, ante la promesa incumplida, retome los caminos de la identidad y ganar así en autonomía y dignidad. Hasta hoy, linajes, razas y culturas vienen entretejiendo en procesos paulatinos de mestizaje, formas de ser y de actuar que dan cuenta de esa sedimentación histórica que las culturas hegemónicas y supremacistas niegan.

MestizajesEsa lucha por el reconocimiento de las diferencias y la denuncia de las desigualdades, tal vez sea una de las manifestaciones de los cambios que han de llegar. La Modernidad-Mundo, con toda su “saldo en rojo” acumulado durante cinco siglos, se ofrece hoy estrecha y vacía de sí.

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