No hay derecho

No hay derecho

Las Cámaras de Comercio nacieron en 1599 en Marsella (Francia), donde se asociaron comerciantes y navegantes para proteger y promover sus intereses, con un marcado énfasis de su actividad, volcada hacia el beneficio de la comunidad dentro de la cual opera. Los objetivos principales de estas organizaciones se dirigen a analizar y examinar las necesidades de la comunidad, para determinar los medios de crear las condiciones más favorables y hacer de ellas, un lugar cada día mejor para vivir y trabajar. La primera en Colombia fue la de Barranquilla en 1878 y la de Villavicencio se constituyó en 1962.

Treinta años después de su creación, la importancia de su gestión la llevó a convertirse en “una gran oportunidad” para los políticos pero la invadió la politiquería con sus malos manejos y el desangre incontrolado de su capital.

Después de un período de 25 años de altas y bajos, llegó una mujer a su presidencia y con el mejor de los ánimos para estabilizarla y reinventarla, logró elegir contra su propia regionalidad, a un experto en estas lides, importado de su propia confederación, pero sólo sus buenos deseos duraron 10 meses porque nuevamente la mente perturbadora volvió a cundir en 6 de sus 9 directivos.

No hay derecho a que una entidad tan apreciada en todo el mundo, seamos nosotros los que tengamos que ver su deterioro, sabiéndose que por ser el Gremio de los gremios, no está acorde con el porvenir que en el contexto nacional merece nuestra productividad y nuestro progreso.

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