¿No salimos de una y ya estamos en otra?

Los primeros meses

Sergio Guevara

Esa parece ser la realidad del departamento del Meta, ya que se ha evidenciado la inminente afectación que sigue presentándose en el kilómetro 58 de la vía que comunica a Bogotá con Villavicencio. El año pasado el departamento quedó incomunicado por cuenta del cierre en este punto, dados los deslizamientos y las fuertes lluvias que afectaron después del mes de abril de 2019. Luego, cuando ya estábamos saliendo de esta emergencia, llega la pandemia y dice “no se emocionen”, el aislamiento volvió a tocar al Meta.

Las afectaciones económicas y sociales han sido muchas, hay sectores que aún no logran recuperarse de estas situaciones, como el ganadero y el turístico, y ahora que se replantea y se autorizan reactivaciones, el invierno vuelve a asomarse, amenazando con generar situaciones complejas nuevamente.

Si bien es cierto que los organismos de socorro han enviado un mensaje de prevención y aún no se registran verdaderas emergencias por causa de esto en la actualidad, se tiene viva la zozobra por cuenta de la temporada de lluvias al parecer va a seguir causando daños a la estructura natural de la montaña. Los gobiernos no han entrado en alarma, por lo cual se supone que están confiados de las obras que se realizaron, dando a entender que no pasará a mayores esta situación.

 Sin embargo, esto es lo único que le queda al pueblo llanero, esperar que realmente hayan sido efectivos los trabajos realizados en tiempo de verano, rogando por no tener que repetir la complicada situación de 2019.

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