Peregrinar para sanar

Uso de la fuerza y seguridad ciudadana

Del 1 al 6 de febrero 30 personas, hombres y mujeres peregrinaron por 14 veredas del municipio de El Castillo escuchando los testimonios de campesinas y campesinas que han sufrido los rigores del conflicto armado en Colombia.

Si bien es cierto, las heridas de la violencia las han sufrido directamente las víctimas del conflicto, pero la sociedad colombiana de las grandes ciudades que solo vieron estas tragedias por televisión también necesitan sanar estas heridas que tal vez no son conscientes.

Las heridas de la violencia o la desaparición forzada parecieran imposibles de cicatrizar. Aunque pasen los años siguen doliendo y se sigue llorando. Caminar la palabra en la escucha respetuosa y el amor solidario puede ayudar a mitigar y sanar ese dolor, porque solo en el encuentro y el respeto mutuo recuperaremos la humanidad perdida. La peregrinación de los mártires del Alto Ariari se ha constituido en una experiencia de encuentro y sanación entre el campesinado y las personas que viven en las Ciudades.

Las diferentes personas que compartieron su experiencia, de dolor por el desplazamiento, asesinato o desaparición de sus seres queridos expresaron que este ejercicio de ser escuchados con respeto y cariño fue para ellos un acto sanador.

Los lugares de memoria que fueron visitados por las personas peregrinas manifiestan cómo estas rutas que un día fueron escenarios de violencia, hoy se erigen como espacios de esperanza y utopía para construir una sociedad en paz.

El gran reto que tiene la sociedad colombiana es acortar las brecha de exclusión y marginación que existen entre la ciudad y el campo y este tipo de experiencias ayudan a crear relaciones de cercanía para ser conscientes de esta brecha.

Al finalizar la peregrinación, quienes caminaron por 6 días expresaron que se van enamorados del Ariari, de El Castillo, la hospitalidad y la fraternidad con la que fueron recibidos, manifiesta cómo la población castillense quiere construir La Paz y soñar con un futuro mejor.


Cada una de la comunidades campesinas que acogieron a las personas peregrinas por una noche o por unas horas, prepararon los alimentos con ese amor de familia e invitaron a los peregrinos a que sigan viniendo a caminar las rutas de la Memoria que se han marcado en el Municipio de El Castillo.

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