¿Por qué apostarle al turismo en Villavicencio?

¿Por qué apostarle al turismo en Villavicencio?

Por: NICK ISRAEL

El fin de semana pasado se celebró el 53° Festival Internacional del Joropo y fue un éxito rotundo desde todos los puntos de vista. No solo por la excelsa programación – grupos y cantantes de mucho calibre – sino por la cantidad colosal de turistas que entraron al departamento del Meta para quedarse principalmente en Villavicencio y San Martín.

La mayoría proviene de Bogotá. Según el Invias en el peaje de Pipiral entre los días jueves 11 y el sábado 13 de noviembre cruzaron y se registraron 22.000 vehículos particulares con un promedio de cuatro personas por coche sin contar los buses, Aerovan y los taxis del transporte público repletos de gente que vinieron a dejar su dinero por acá.

Varios fueron los factores para semejante éxodo exitoso. Como siempre la cercanía de Villavicencio con la capital, el desespero que tenía la gente por salir a tomar aire fresco después de dos años encerrados por la pandemia y más que toda la necesidad de regresar a la vida normal.

Todos estos factores contribuyeron.  Los hoteles y las fincas agroturísticas estaban al 100 por 100 después de muchos meses de larga sequía, los asaderos estaban llenos, los pescaderos “retetos” sin hablar de lo bien que les fue a los bares y a las discotecas y más que todo el sentimiento de optimismo que reinaba en la ciudad.

Hubo algunos lunares que la Secretaría de Turismo y la Policía deberían vigilar mejor la próxima vez: los atracos con cuchillo se multiplicaron y muchos restaurantes aprovechando la inmensa afluencia de turistas cobraron a lo cartagenero.  Es decir, multiplicaron los precios normales del menú por tres hasta por cinco veces más y muchos clientes se sintieron estafados.

Por primera vez después de dos largos años de penurias y de aguantes yo vi sonreír a la ciudad de Villavicencio otra vez. Hay que seguirle apostando al turismo.

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