¿Por qué Petro?

Meta “Quo Vadis”?

Aducen de una u otra forma; se agotan los argumentos en contra de Petro, solo uno que otro disparate de sus contradictores, tales como castrochavismo, no asustan ni le corren a su gente, porque es innegable la probabilidad de su presidencia. Lo reconoce la revista Semana (No. 2024), que pese a su marcada hostilidad contra la izquierda, no duda en ubicarlo infaliblemente de la segunda vuelta de las presidenciales; lo dan como fijo, y es ahí en el balotaje donde se dará la mayor de sus fortalezas.

Las próximas serán unas elecciones inéditas, en las que de nuevo un hombre de izquierda llegará a disputar la presidencia sino ante todo porque sus adversarios están en circunstancias de difícil coherencia ante el hecho de que el país se polarizó como lo quiso la derecha, la que de paso muestra un uribismo en reflujo de máximo descrédito nacional e internacional.

El indefinible centro, o centro izquierda como se hace llamar, no deja la ambigüedad como si desojara margaritas para optar por quedarse en la derecha, encarrilándose hacia la candidatura de Fajardo como un inamovible que provocará la estampida de otros candidatos hacia las filas del petrismo Petro, dice la revista Semana, recoge la indignación por la dramática situación del país; puntea en las encuestas no solo por madrugar a la campaña, que por cierto nunca terminó, sino más bien porque logró consolidar una fuerte militancia que no se veía políticamente desde de Luis Carlos Galán, conformada por juventudes, artistas, sindicalistas e intelectuales, y la misma se verá fortalecida cuando los integrantes de ese espectro incoloro de la centro izquierda, se vean precisados a confluir en el polo del nuevo compromiso de la izquierda democrática. Como dice el expresidente Obama: “no eres tú el que elige el momento. Es el momento el que te elige a ti” y tal parece que la anhelada democracia se da para Gustavo Petro.

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