“Rompecabezas”

Colombia líquida

Eso es la pandemia: un juego sobre la mesa, con numerosas fichas, algunas de ellas escondidas entre la manga. Abundan las conjeturas y los presagios que, descifrada la lógica dentro de la cual circulan, producen perplejidad y sospecha. Por la globalización, la pandemia ha involucrado a toda la especie humana en lo que se ha llamado “ el experimento planetario más grande que se haya realizado hasta ahora”; en otros términos, es la estrategia mundial de modificación de hábitos de vida estructurados durante cientos de años por la experiencia humana, de cara a grandes desafíos: no es coincidencia que USA, China, Rusia y Gran Bretaña estén a la vanguardia de la vacunación, siendo estos países los de mayor conocimiento acumulado en relación con la revolución digital y la carrera espacial.

¿Qué quieren prevenir? Recordemos que no pocas campañas de vacunación, financiadas por organismos multilaterales, tenían propósitos ocultos: “Sangre de Cóndor” nos ilustró en su momento las políticas públicas de control natal y el papel de los llamados “Cuerpos de Paz” en los años sesenta; poblaciones enteras han sido sometidas a pruebas de medicamentos fatídicos como la Talidomida. La masificación de la vacuna ha implicado cambios en los tiempos de producción en los laboratorios, también en los universos de verificación y en las probabilidades de efectividad; todo se ha alterado a costa del sacrificio de millones de vidas, de la afectación de las condiciones de sociabilidad del ser humano, sin reparar en los billones de dólares invertidos en las farmacéuticas. Los muros de la infamia se han levantado cuando un puñado de países acapararon buena parte de la producción de biológicos, dejando en la intemperie y expuestos a millones de personas en el planeta en lo que sería un nuevo “apartheid”, promovido por las fabricantes de medicamentos y los centros del poder mundial. Aquí cuadran otras fichas: ante la incapacidad del Estado, resultó más rentable deslizar la responsabilidad hacia el autocuidado y ante la protesta social en ciernes, incremento del gasto militar; la ralentización de la vacunación, desmentida a medias, la negativa de Colombia a participar en el levantamiento temporal de la propiedad intelectual de producción de biológicos y el rechazo del gobierno nacional a la oferta de cinco millones de vacunas rusas aún sin explicación.

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