Sin goles no hay paraíso

Sin goles no hay paraíso

El marco era espectacular, más de seis mil personas llenaron las tribunas del Macal, por lo menos las habilitadas, aprovechando el mundialito de fútbol de la Gobernación, las barras se hicieron presentes llenas de entusiasmo, hubo color naranja y aparecieron las transmisiones que en toda la temporada no se habían visto.

Daba gusto ver el estadio así, la fe y el sueño de llegar a la A estaba servido pero dependíamos de 11 hombres al mando de Walter Aristizábal que a pesar de tener seis mil almas apoyando, solamente ellos podían ganar los puntos y para ganar los puntos en el fútbol se necesita lo que cada día es más escaso, el gol. Cuánto le costó a Llaneros esta temporada, marcar esos goles que tanta falta le terminaron haciendo.  Cuando tenía definidos los goleadores, Rivas y Echeverry se lesionaron, no hubo remplazo de esos goles, lo que al final terminó afectando el objetivo, lograr el ascenso a la categoría A del fútbol colombiano.

Llaneros nunca regaló nada, luchó partido a partido y a pesar de sus lagunas y su intermitencia futbolística, el esfuerzo se vio y en el último partido lo intentó de todas las maneras, pero a veces en el fútbol cuando el balón dice que no entra, no entra.  A nadie le puede quedar dudas de que Llaneros lo dio todo, que si bien es cierto era la mejor oportunidad en muchos años de llegar a la A, también es cierto que la salida de algunos jugadores y empezar a marcar los goles cuando ya se cerraba la temporada no le dio continuidad y confianza al grupo y tampoco hubo ese jugador que siempre la mete.

Fue una gran temporada para Llaneros, faltan dos partidos, matemáticamente se podría lograr el ascenso, pero si bien es cierto que se hizo un buen trabajo, hay jugadores que aportaron muy poco y eso lo definirán el técnico y los directivos, pero también se recuperaron jugadores y se proyectaron otros que ojalá se puedan mantener y habrá que buscar otras posibilidades de jugadores de mayor experiencia en el arco, por lo menos un central que capitanee el barco, un marcador que tenga salida y llegada, uno o dos volantes que acompañen a Urueña, que de paso hay que decirlo, que buen semestre para el jugador llanero, y dos delanteros con gol que garanticen desde el principio estar en la tabla de los artilleros en los primeros lugares.

Se hizo el esfuerzo y hay que aplaudir el compromiso de la Gobernación del Meta, pero  falta que las empresas privadas se vinculen, que la Alcaldía se acuerde que el equipo es de Villavicencio y que nos unamos desde el primer día porque hoy fue el último y llegamos al tren de la victoria en el último vagón que al final se descarriló.  Gracias Llaneros, será en otra temporada.

Contenido Relacionado