Una esperanza

Dignidad

Por: Jaime Caballero

El lunes anterior volvió la alegría al nuevo Manuel Calle Lombana (así es el nombre por ordenanza) con la asistencia de más de 7 mil personas donde nos olvidamos por 95 minutos de las diferencias políticas, ideológicas, económicas y tantas taras que nos terminan haciendo daño.  Eso logra el fútbol, unir hasta los más distantes y encarnizados enemigos que no siendo el caso, la foto predominante fue el alcalde Felipe Harman y el gobernador Juan Guillermo Zuluaga abrazados celebrando el gol con el que Llaneros le ganó al Quindío y lo puso en los cuadrangulares finales del torneo de ascenso donde se jugará una casilla a la Liga Betplay.

Cada vez que se hace una obra y más si es una obra grande, el común denominador es que se roban la plata o se la van a robar y la obra no ha iniciado y empiezan las especulaciones.  De esos miles de aficionados muchos se sorprendieron con el estadio que estando en obra negra todavía, es innegable el impacto que causa, el orgullo que genera y el punto de encuentro que puede ser desde lo social y lo familiar todo su entorno.   Le pedimos al alcalde que por favor desde ya controle la seguridad y el orden para que no se convierta en una feria de vendedores ambulantes y de ruedas volantes o pista de motociclismo como ya se convirtió el parque de la Memoria Histórica.

Pero sumado a esto, el equipo logró llegarle a la gente porque con su fútbol creciendo en cada partido y con tres llaneros de titulares que son muy importantes para el equipo no solo le damos la oportunidad al jugador de la tierra, sino que se demuestra una vez más que el buen jugador no es de x o y departamento, es sencillamente buen jugador.  Pero Llaneros también mostró su gran potencial en las divisiones menores con el programa del gobierno departamental que dirige Fabián Torres a través del Idermeta de talentos llaneros, con 600 niños en el estadio que difícilmente serán hinchas de otro equipo y donde a futuro esa cantera puede ser la cuenta de ahorros del onceno metense.

El alcalde entendió que las buenas causas sirven para mostrar otra imagen más allá del desgaste que le han causado todos sus problemas en sus proyectos y sobre todo en el tema del agua donde no es nada fácil culpar solo a la madre naturaleza.  Con el buen trabajo del actual director del Imder Álvaro Patiño, se vinculó con el fútbol femenino de las Llaneras y se acercó al equipo.  No importa si llegó tarde o temprano, lo importante es que llegó y eso demuestra que unidos podemos construir región, dinamizar la economía y ser felices a través del fútbol.

Ahora la responsabilidad es del equipo, de esos once llaneros que deberán salir a las canchas a buscar los triunfos y la gloria para que esos 7mil se conviertan en 10mil y el soñado ascenso a la categoría A sea una realidad, es la única manera de que el estadio sea el que merecemos con equipo en la A.  Arreglen premios, motiven el equipo, sigamos unidos y estén seguros con algo de suerte, porque el fútbol no deja de ser un juego, podemos estar llenos de esperanza de volver a tener los grandes del balompié colombiano en un estadio que será ejemplo para Colombia y Suramérica.  Esperanzas son las que tenemos.

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