Una reforma política peligrosa y conveniente

Un reto histórico: dólar e inflación

Cuando hablamos de una reforma, se espera que su razón de ser sea corregir las falencias en el funcionamiento de algún proceso. Puntualmente en lo político, se buscaría mejorar las reglas de juego en que los ciudadanos participan en lo referente al poder ejecutivo y legislativo. Lo cual en esta ocasión pareciera que sucede lo contrario.

Iniciemos con el primer “orangután” de la reforma política, la muerte súbita al voto preferente en las elecciones. Esto quiere decir que, una vez aprobada la reforma, las personas ya no tienen la posibilidad de votar por las propuestas de un candidato sino por el ideal de un partido o movimiento. Pero realmente el problema no es la lista cerrada, pues en honor a la verdad es un mecanismo que favorece a los partidos que forjan una base de opinión y dependiendo de la coyuntura reduce costos y abrenla posibilidad a nuevos liderazgos en el caso de que la lista tenga esa motivación. Lo cual fue el caso en su momento del Centro Democrático donde a partir de la popularidad del expresidente Uribe llegaron jóvenes, empresarios y comerciantes que nunca habían participado en política y que seguramente por voto preferente no lo hubiesen logrado. Estrategia repetida por el Pacto Histórico donde se sacó provecho de la popularidad del hoy Presidente Petro para organizar una lista con algunas caras nuevas y liderazgos nunca antes tenidos en cuenta en una elección.

El problema parte cuando la libertad democrática de escoger falla, al buscar que este mecanismo se vuelva obligatorio y quienes ya están en el poder o con credencial de congresista van a tener la posibilidad de organizar la lista a su gusto por ser la mayor autoridad política por jerarquía en el partido, y aquellos nuevos liderazgos se van a ver sometidos a la subasta de avales donde de seguro ganará la mejor ubicación en la lista, quien tenga el mejor respaldo económico. No hace falta tener un doctorado en ciencia política para saber qué de seguro es lo que va a suceder.

Ahora entramos en un terreno complicado desde el punto de vista de la constitución de 1991 que busca proteger la independencia de las ramas del poder público. Esta reforma busca que los congresistas sin problema alguno puedan ser ministros durante el mismo periodo legislativo. Lo cual nos lleva a pensar que ahora en el congreso no solo se tendrá el mecanismo de la mermelada a partir de la entrega de entidades del estado, sino entra un nuevo mecanismo y es el pago de favores políticos con ministerios. Así mismo lo plantea la directora de la Misión de Observación Electoral (MOE) al argumentar que la reforma “debilita el equilibrio de poderes, y genera unos escenarios de negociación perversos”. De esta manera la MOE enciende la alarma de que estamos ante un arma muy peligrosa y conveniente para quienes desde Bogotá ostentan el poder en este momento.

Pareciera que el discurso de favorecer las minorías por parte del Pacto Histórico no se tuvo en cuenta para la reforma política. En este caso, la figura de David contra Goliat muere en la reforma política del Presidente Petro. Y solo se van a quedar gobernando los “Goliats”. Así que preparémonos porque se viene una reforma que lejos está de favorecer a las minorías y, por el contrario, fortalece el mercantilismo político y concentra el poder en muy pocos.

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