Uribismo y su laberinto

Meta “Quo Vadis”?

No será el que diga Uribe, tampoco pesarán las maquinarias del gobierno Duque; no se ve un solo líder capaz de sacudir todo el caparazón de lo que parecía el estereotipo inamovible de la política colombiana. El uribismo, parece destinado al naufragio electoral. El expresidente ya no pesa como antes, y por el contrario será el pesado fardo que se hundirá con su proyecto.

Los problemas jurídicos de Uribe, su previsible antesala ante la Justicia internacional, si llegare a ser
favorecido por la fiscalía, que parece altamente probable; la inminente verdad que sacarán a relucir los antiguos jefes paramilitares; los enredos de su hermano y de los exministros y jefes del Das durante su gobierno. El trasfondo histórico podrá pasarle cuenta de cobro. La política internacional,
afín al uribismo, no le es propicia; el triunfo de Biden en Estados Unidos y el inminente péndulo hacia
la izquierda en América Latina, junto al desprestigio internacional del gobierno Duque; las torpezas de sus ministros y las indelicadezas como se manejaron los recursos de la pandemia; el despilfarro y la extravagante corrupción del gobierno, su guerra despiadada contra campesinos cocaleros y no
contra los narcotraficantes, pese a que en las narices del gobierno, los escándalos de la vicepresidente y un embajador, muestran el doble rasero.

Vendrán las movilizaciones sociales; la protesta se tomará las calles; retornarán los universitarios fermento de la inconformidad; los pobres que ya se cuentan por millones; los paperos arruinados; los despojados de sus viviendas por los bancos, los campesinos y los colombianos ilustrados que no le comen cuento a la posverdad y a las mentiras del Castrochavismo, saldrán a votar contra el Uribismo.

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