Zonas ¿Qué?

Liderasco

El Decreto 2278 de diciembre de 2019 reglamenta el funcionamiento de las Zonas Estratégicas de Intervención Integral, eufemísticamente conocidas como Zonas “Futuro”. Es una iniciativa más desde el nivel central en regiones de violencia, desde que aparece en la estrategia de control territorial el famoso “enemigo interno”, por allá en los años sesenta, y por la cual, las comunidades locales, sus autoridades civiles y sus representantes legítimos han quedado a merced de dicha estrategia. Se percibe toda una estructura organizativa y operacional con fuerte énfasis en la seguridad, entendida ésta como la presencia significativa del componente militar y de policía, lo cual no deja de ser preocupante tanto porque hay un talante distinto al espíritu de ocupación del territorio emanado de los acuerdos de paz y además, porque podría redimirse aquella figura mencionada inicialmente, a partir del combate a los GAOs y a las disidencias. La población civil quedaría entre dos fuegos, estigmatizada y sacrificada por los unos y por los otros. Se resalta en la estrategia, una figura ligada a la tradición política colombiana: el centralismo, esta vez directamente desde la Presidencia de la República.

Es la verticalidad en las decisiones, a través de comités que intercambiarán agendas de instituciones y organismos del ejecutivo nacional. Centralismo y Presidencialismo han definido la suerte de la provincia y de la periferia. He ahí la encrucijada.

También debe preocupar que la presencia de las autoridades locales y territoriales en el organigrama es marginal; apenas son invitados si tienen iniciativas o proyectos que podrían ser tenidos en cuenta o si están dentro de los objetivos de la intervención. En plata blanca, no hay participación decisoria ni deliberativa de los actores del territorio, lo cual contradice ese principio constitucional, abriéndose paso la tesis mesiánica de los salvadores que llegan a la provincia. Las Zonas Futuro están muy emparentadas con las “Zonas de consolidación” que se implementaron en la época de Uribe, con los resultados trágicos que conocemos. La pregunta que surge es por qué razón no se reactivan y se readecuan las Zonas de Reserva Campesina que ya están legalmente concebidas, y/o se rescatan de los archivos, políticas como las del DRI o del PNI de la época de Virgilio Barco.

Contenido Relacionado