Manolo Torres

Periodista

 

Sin un buen diseño esta obra podría generar inundaciones aguas abajo de donde se ejecute la construcción

Durante esta temporada invernal, las inundaciones en la vereda Mi Llanito y zonas aledañas han sido constantes. Los ciudadanos que viven cerca de las riberas de los ríos han tenido que ser evacuados con frecuencia y hay quienes han perdido sus cultivos y pertenencias. Ante esta situación, la Alcaldía ha anunciado que está evaluando la posibilidad de construir un canal en el río Guatiquía para evitar el trasvase en Caño Espejo y así contrarrestar los desbordamientos.

Sin embargo este tipo de obras deben ser planeadas y ejecutadas, siguiendo las medidas de seguridad y el reglamento técnico para así disminuir los impactos ambientales. El ingeniero ambiental con experiencia en minería, José Eduardo Benavides Bello, explicó que esta idea de realizar un canal para rectificar el cauce del río y disminuir los efectos que ha dejado la ola invernal, está bien pensada, ya que va acorde al método de explotación que se ha venido implementando desde hace aproximadamente dos años por parte de los titulares mineros que hay en el río Guatiquía.

Sin embargo, para poder realizar estas obras deben tener en cuenta la dinámica del río y realizar los estudios respectivos para disminuir los impactos ambientales, sobre todo porque con esta canalización, el agua puede tomar más velocidad ya que va a estar dirigida por un solo canal. Es decir, que si esta obra no es realizada de forma adecuada puede que se generen más problemas aguas abajo de donde se va a desarrollar la obra.

“Si lo van a hacer por Gestión del Riesgo igual ellos deben dirigirse a Cormacarena para solicitar un permiso de ocupación de cauce para lo cual deben presentar un diseño”, señaló Benavides, quien también agregó que las entidades gubernamentales deben especificar qué maquinaria van a utilizar y además realizar un pequeño compendio de las medidas ambientales que van a tener durante la obra.

Además, el ingeniero indicó que el primer impacto que hay que mitigar es la venta del material que extraigan mientras ejecutan los trabajos de construcción. “Este material no lo pueden comercializar porque legalmente ellos no tienen ningún permiso para la venta”, expresó Benavides. Es decir, que la primera medida sería vigilar que no se comercialicen estos elementos, ya que se han presentado situaciones como estas en otros municipios.

Por otro lado, el segundo impacto ambiental que deben mitigar es el aporte de grasas y aceites por parte de los vehículos que van a transitar por el río. Así mismo, deben tener en cuenta las emisiones atmosféricas que generan estas fuentes móviles. Para esto deben estar certificados en cuanto a la emisión de gases y verificar que sus equipos estén calibrados.

La intervención de un afluente como el río Guatiquía puede provocar daños en la biofauna. Por ejemplo, el ruido y la turbulencia que generan las máquinas pueden llevar a que los peces busquen otras zonas para resguardarse.

El ingeniero Benavides también precisó que es importante que se identifiquen las zonas de inundación para prevenir que haya asentamientos en estas; de igual forma no brindarle servicios públicos a las personas que viven cerca de las riberas, porque se va seguir presentando este problema de inundaciones, ya que el río, en medio de una creciente súbita, tiende a buscar las llanuras de inundación que son sus zonas naturales, lo cual afecta a las poblaciones.