Redacción 

Llano 7 días 

 

Expertos analizaron las implicaciones que tendría el regreso a las armas de una parte de la exguerrilla de las FARC en los llanos orientales

Después del anuncio que dieron líderes de las FARC de volver a tomar las armas, todo el territorio colombiano prendió las alarmas.
Es el caso del departamento del Meta, donde años atrás se vio afectado en mayor medida por el desplazamiento, las desapariciones, las minas antipersona y el reclutamiento forzado, seguido de los homicidios y la violencia sexual, cometidos por ese grupo armado ilegal.

El historiador y autor del libro La muerte y los muertos en Colombia, Wilson Pabón, dijo a Llano7días que “básicamente las FARC no tomaron las armas”, si no que fue un grupo pequeño que se aprovecha del mismo nombre con el fin de convertirla en una estrategia.

“Ellos van a seguir aprovechándose de las banderas de las FARC-EP supuestamente para tomar el poder, pero no lo van a lograr, no tienen el poder ni militar, ni político, puede que sí económico, de formar un grupo armado que logre defenderse, pero no van a tener esa misma ofensiva que llegaron a tener”, indicó Pabón.

Para el historiador, las dinámicas de la violencia van a ser diferentes. Ya no se va a hablar en gran medida de asesinatos, violaciones, desapariciones, masacres, sino de atentados a los oleoductos o a los distintos servicios públicos de las regiones que menos presencia del Estado tienen.

Una de las amenazas en los Llanos Orientales es precisamente la falta de Estado en el territorio, pues es allí “donde ellos van a tener su foco de reunión de recursos, de gente”, afirmó el historiador.

“Aprovechándose de un discurso político, lo que hacen es apropiarse de recursos ilegales en las regiones a través del narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando de la gasolina, entre otras”.

Rodrigo Londoño, conocido como “Timochenko” expresó a medios nacionales que estaba en desacuerdo con la decisión tomada por Iván Márquez, Santrich y los demás, e indicó que alrededor del 90 % de los excombatientes siguen con el proceso de paz.

“Le sacaron el cuerpo a algo que ellos mismos firmaron”, señaló. Asimismo, hizo un llamado a los colombianos a que mantengan la tranquilidad y la serenidad, ya que, al parecer, les va a caer todo el peso de la ley.

Por su parte, el presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux, dijo a Llano7días que “el llano tiene que abrirse con una gran determinación de nunca más volver a la guerra y no dejar que nadie maneje la agenda de la sociedad del llano”. Para el padre Francisco, la decisión de estas personas de volver a tomar las armas, “vulnera profundamente el proceso de paz y lo hace más frágil.

Sin embargo, está seguro que la gente que está en la parte central del proceso “no se van a echar para atrás, ni los miembros actuales del partido de la Rosa, ni la JEP”.
Con respecto al pronunciamiento de Márquez de no cometer asesinatos, ni delitos que afecten directamente a la sociedad civil, Pabón dijo que era seguro que no iban a decir, dentro de su discurso, que iban a cometer este tipo de actos contra el pueblo.

Sin embargo, se esperan las ofensivas en contra del Ejército, La Policía, instituciones del gobierno y demás. “Seguramente con el paso del tiempo miraremos a qué le apostaban”, agregó.

Otra de las implicaciones que tendría para la región sería la disputa entre este grupo armado con miembros de la Policía, el Ejército y toda aquella organización delictiva que quiera aprovechar las rutas del narcotráfico, el cual es un problema que aqueja especialmente a la Orinoquia, según Pabón.

Según el historiador, “el narcotráfico es fundamental para sostener la guerra y eso fue lo que también impulsó a estos grupos a retomar las armas”.