Omar Camargo 
Periodista

Eso reflejó el discurso de un juez durante la conmemoración de los 70 años de la Declaración de los Derechos Humanos

El Día de los Derechos Humanos se celebra cada 10 de diciembre desde 1948 cuando la ONU emitió la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Este año, se cumplieron entonces 70 años de esa declaración que proclamó los derechos inalienables inherentes a todos los seres humanos, sin importar su raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, propiedades, lugar de nacimiento ni ninguna otra condición.

Por esta razón, ayer en el Palacio de Justicia de Villavicencio se realizó una sencilla y poco concurrida ceremonia en la que el juez segundo penal del circuito Luis Efrén Blanco López se refirió a la situación de los derechos humanos en el sistema judicial.

 “Hoy por hoy no vivimos más que el oprobio de una administración de justicia bastante atropellada y que reclama la ayuda de las altas esferas del poder para que haya un trato digno, principalmente al usuario de la justicia pero también a los intervinientes como la Defensoría Pública”.

 El vocero denunció que allí hay irrespeto a los abogados porque a veces los contratan por uno o dos meses. Sobre la Fiscalía, el juez Blanco habló de “sobrecarga bárbara que se contrapone al respeto de los derechos humanos”.

Aseguró que “los compañeros de la Fiscalía siguen atiborrados de procesos, siguen sin investigadores, siguen sin medios técnico-científicos para llevar los procesos a un norte seguro. Así, habrá justicia solamente para unos, no para todos”. Según él, en los juzgados hay procesos amontonados, tantos que les toca a los jueces programar audiencias hasta con un año de plazo.

Y no se salvó el Congreso de la República, donde se hacen las leyes: “mientras la corrupción campea, vemos el circo de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes. Hablan de corrupción en la Justicia pero los casos estelares están tapados en esa comisión de absoluciones”.

Finalmente, el juez Blanco se animó a formular una propuesta para enfrentar la crisis del sistema penal acusatorio: expedir un nuevo código penal “que recoja esas colchas de retazos que emiten los congresistas” y una política criminal que no sea solo cárcel.

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