María Fernanda Guerrero

Periodista

 

Luego de una investigación de Llano7días sobre la comercialización de especies silvestres, se pudo comprobar que sí hay establecimientos en Villavicencio donde venden estos animales de forma clandestina

La tenencia de aves silvestres como pericos, loros y guacamayas puede ser un atractivo para quienes admiran sus cantos y colores, sin embargo, la captura y posterior comercialización es un problema mayor a lo que se cree.

En Villavicencio, algunos de los traficantes de aves presuntamente usan como fachada la comercialización de animales domésticos. Llano7días pudo encontrar que en el centro de la ciudad, se trafican loros reales, guacamayas, pericos y hasta tucanes y pese a que no las tienen exhibidas, se venden por encargo.

“Sí claro, aquí tenemos el azul o el rojo (Guacamayas), aquí se le consigue, cualquiera de los dos”, dijo un comerciante del sector.
El precio de una guacamaya oscila entre 800 mil hasta 1 millón de pesos, dependiendo de si es roja, tricolor o azul.
En el departamento del Meta, los psitácidos (loros reales, pericos, guacamayas) son la familia de aves que más se comercializan en la región, siendo los canarios los más traficados en Villavicencio, según Sebastián Bohórquez, funcionario del grupo bióticos del área de Fauna Silvestre de Cormacarena.

El veterinario zootecnista de Cormacarena, Carlos Parra explicó a Llano7días que hay tres tipos de aves: silvestres, domésticas y exóticas. “Como autoridad ambiental hacemos control sobre la tenencia, trasporte, comercialización, uso, usufructo, exhibición, de aves silvestres y exóticas”.

“El tráfico ilegal de especies silvestres incluidas las aves se comporta exactamente igual que los carteles de la droga, de tráfico de armas, del tráfico de personas. Es crimen organizado, de cierta manera”, detalló Parra.

El tráfico de aves en los llanos orientales está bajo la vanguardia de tramperos, personas que de manera individual capturan a los animales, estructuras criminales e incluso, grupos armados ilegales. El problema más grave de estas acciones delictivas es el maltrato que reciben estas especies, ya sea en el momento de su captura, tenencia, trasporte o comercialización. “Son animales llevados en muy malas condiciones. De 10 traficados solo llegan vivos 3 o 4”, señaló Bohórquez.

Generalmente, las aves son puestas en jaulas, donde no son alimentadas y muchas veces mueren por asfixia, producto de querer esconderlas para que los delincuentes no sean fichados por las autoridades ambientales. Asimismo, sufren de hacinamiento, puesto que se disponen en jaulas con otros de su especie e incluso, con otro tipo de aves. Es así como pueden llegar a atacarse entre sí y morir antes de su comercialización.

«Una persona del área del campo puede conocer donde se sitúa el animal y percatarse de su comportamiento. Ellos se encargan de atraparlos por medio de hilos o cuerdas y más tarde los pueden pasar a un comprador directamente o a un intermediario, que se encarga de trasportarlos y llevarlos a los municipios del Meta o al resto del país”, señaló Sebastián.

De igual forma, afirmó que estos grupos han cambiado su modalidad delictiva, ya no se venden directamente en las tiendas de mascotas, sino que algunos se comercializan hasta por catálogo en redes sociales.

En el primer semestre de este año, 394 aves fueron rescatadas. 161 fueron entregadas voluntariamente.De igual forma, siete personas han sido judicializadas por este delito y se han realizado 69 decomisos.