Carlos Arturo León Ardila

 

 

No hay duda, nos deben inquietar permanentemente no solo la política, la sociedad, los gremios, etc. Mírese al empresariado Llanero callado por muchos años, sigue incógnito, no participa, mucho menos aporta ni se articula con sus propios gremios, estos representan a los “productivos” como si los demás fuesen parias.

La historia de los emprendedores se remonta a los molineros empero se dedicaron hacer plata y superar aisladamente sus vicisitudes. Causa matriz que desde entonces no sean muchos y por ende aún escasea la industria en este generoso Llano.

Salvo casos grandes y admirables se los identifica como comerciantes en muchas líneas. Algunos diferentes con visión y apoyo gubernamental serían grandes empresarios incluso exportadores en lácteos, curtimbres, procesadores en carnes, frutales, riquezas naturales. Otros, relegados por las inexistentes políticas públicas nacionales y regionales y también su ausencia de liderazgo-compromiso; hoy es la misma dirigencia de hace 3 décadas sin cambio generacional y tantísimas oportunidades perdidas.

Ahora, sumando las pocas empresas privadas nacientes y las oficiales camino de privatización, el panorama es desalentador. Capítulo aparte el sector transporte: Los taxistas atropellando, mal vestidos, hablando locuras. Los buseteros, lentos, desatentos, pudriendo el aire y sin ningún compromiso de sus jefes dedicados a la politiquería. ¡Mucho qué desear! Claro, no podemos generalizar, pero el fantasma Uber y otros sistemas de transporte son realidad. ¿Culpa de quiénes?

Retos, empresariado y comunidad científico-académica renovados constituir propósitos serios con los nuevos dignatarios. Han habido importantes avances en estos años, pero ¡por Dios! no más demagogia e ingratos recuerdos. Ojalá a los sectores turístico y construcción no se les prendan los mismos males y, ASORINOQUIA siga siendo pujante aunque foráneamente.